domingo, 1 de agosto de 2010

Final de Juego

" _ ¿Pero es verdad todo esto?
_ Algunas cosas, muchas no, la mayoría no.
_ Ah bueno. Igual a la larga la verdad no importa"



Muchos dicen que el año empieza después de Semana Santa. No estoy tan seguro de eso pero es obvio que arrancó cuando ves al rasta que atendía el hostel de Yavi corriendo un bondi por Paseo Colón y puteando porque no llegó.
Terminó el Campeonato del Mundo para Argentina. Es difícil escribir sobre los finales. Cuando quedás afuera de un mundial sólo se puede hablar de sensaciones. Tendría que estar prohibido opinar de lo que pasó hasta que tres semanas después.
La frase ” la vida sigue” fue pronunciada cada vez más fuerte a medida que Alemania nos encajaba otra pepa, honestamente esa afirmación no me genera ni empatía ni ira: es como la mierda misma. Por suerte teníamos fecha del torneo de fútbol esa misma tarde. Podíamos descargar: íbamos a jugarnos la vida. Pero nos olvidamos que no enfrentábamos a un combinado teutón relajado, sino a unos pibitos de José C Paz que parecían mucho más molestos por la eliminación de Argentina que nosotros. Nos pegaron un pesto tremendo. Dos derrotas en un día. Lo miré a Nico, el que juega de 3, para ir a comprar una Gatorade sabiendo que no había chance. Cuando arrancó el año juramos que sólo teníamos derecho a tomarla si se gana o empata. Agarré el bidón de agua tibia que da la organización, tomé varios sorbos largos y se lo pasé a él.
Después del partido estuve en lo de mi ex novia le devolví unos apuntes, nos dimos unos besos y tomamos mate. Hace rato que estamos en esa dinámica. Quizás debería profundizar, volver a ponerme de novio con una judía medio progre como ella, empezar a acostarme los viernes a las once y media, fumar menos porro y ayudar con la tarea a sus hermanos que van al secundario. En un momento llegaron los papás y me fui a casa.
Esa noche me quedé sólo viendo Casablanca y toqué fondo. Había subestimado el impacto de la eliminación de Argentina, el devenir de la película me encontró desprotegido e hizo conmigo lo que quiso. Y ahí nomás tuve la recaída. Le mandé un mail a“ ella”. Quizás influyó todas las veces que había leído referencias a Casablanca: “que Humphrey Bogart tal cosa, que Ingrid Bergman representa no se qué imaginario de esto otro” No podía dejar yo de escribir algo. Aparte la peli me emocionó bastante. Y Argentina se había quedado sin mundial, no nos olvidemos de eso.
El mail era pésimo lo admito. Pero como fue en caliente, cinco minutos después de ver la peli no pude darme cuenta: “ Todo bien. Pero recién vi Casablanca ” decía. Minimalista. Pero pésimo igual.
A las 24 horas se me activó esta gripe furibunda. Por un momento creí que fue un castigo por haber escrito algo tan pelotudo, pero cuando me enteré que Nico también estaba así me di cuenta que había sido el puto bidón de la organización del torneo. No quieren que ascendamos a la “D”, siempre lo supe.
A partir de entonces, tuve entre 39 y 40 grados durante cuatro días seguidos. Revuelto de huesos en mi cama, olor a enfermo, el termómetro que es importado de República Checa y la novedad de que quiero que mi mamá se quede en casa la mayor cantidad de tiempo posible. Recién ahora, quinto día, tengo 37 y medio y puedo escribir esto. Esta semana hice un master en relativismos: quedar afuera del mundial no es tan grave y tener 37 y medio es sentirse bien. Después de los 39 grados me siento tan libre como un negro después de abolida la esclavitud. Puedo escribir, ver películas e incluso hacerme tostadas con manteca y sal. Es fija que tengo la porcina pero el médico dice que “podría ser eventualmente pero que no cambia en nada”. Debe tener miedo que se genere caos social si hay un caso de gripe A en Belgrano. Todavía me atiendo con el pediatra de cuando era chico. Un pelado de lo más buena onda, me acuerdo cuando de nene me causaba gracia verle el cuero cabelludo cuando se agachaba para colocarme el estetoscopio. Desde que me estoy quedando pelado yo también, siento que el tipo se esfuerza más
Me siento un poco mejor, pero es como si hubiera pasado un quincena en un tiempo compartido en Treblinka. En la página del Ministerio de Salud dice que la gripe A también se la conoce como gripe “quiebrahuesos”. Como si fuera una “fataliti” del Mortal Kombat. Mañana va a ser el séptimo día sin salir de casa pero hay virus más largos. Por ejemplo, la conjuntitivitis viral parece que te deja KO veinte días.
Adorno se pregunta cómo es hacer filosofía después de Auschwitz,y yo no sé como será el año después de haber tenido la porcina. Pero tengo un certeza: cuando quedemos afuera de Brasil 2014, a la noche me alquilo E.T.

domingo, 18 de julio de 2010

Suele Suceder- Humberto Constantini

Humberto Constantini es un escritor bastante olvidado. Tan olvidado que la poesía que transcribo a continuación no está internet ni es conseguible en librerías. Hasta ahora, claro.


Suelo morirme a las mañanas, justamente a la hora de guardar el escarabajo de oro en el portafolios cuando el andén de Constitución recibe los últimos boqueos de mi subterráneo y el reumatismo que ya me perdió el respeto me palmea confianzudamente la rodilla al levantarme. Suelo morirme a las mañanas, casi sin odio le digo no va más a tanta cosa ardiente que me brota. ¿De dónde? Y un dos un dos el viejo embozalarse molinete. el viejo insomnio trepando pasamanos. Un dos un dos. Un poco de fatiga y la bufanda y la piel de aguantar hasta el dedo del jefe en mis papeles, y me muero, acudo al Equanil, recuerdo deudas, me grito pobre tipo y ya me estoy tocando la calvicie y ya salgo a comprar comprando bicarbonato, me doy un tironcito a la mortaja y chau me quedo muerto. Pero ocurre que a veces, a veces porque sí, por primavera, por cuento, por salir o por muchacha me vuelvo inteligente solidario, se de pronto quien soy, donde piso, se me viene un pasado a la memoria y me nace un futuro en la garganta, crezco en el tiempo y me circulo entero. Y ya me nace la palabra hombre y el prodigio de ser hasta el zapato de puro estar cambiando el universo creyéndome y creyendo, creyéndome y creyendo cuando le planto un “no” como una casa al jefe, al comisario, a Jesucristo. Cuando me doy en Cacho para siempre haciendo lo que hago, cosas, cuentos pateando la tristeza, alborotando, dando mi piel caliente, mis dos manos. Este soy yo venga una copa y cante que tanto fin de mes ni tanta cuenta , sí el hermanito Zeus me hace la seña del as y voy matando, y voy matando sombras degollando muñecos de aserrín que dicen dónde nos lleva este sufrir sufriendo y hasta cuando hasta cuando me saquen a tirones de esta ciudad que es hembra y me responde que todo el aire es canto y voy cantando y entonces sí, entonces sí compadre, resucito, siento mis pies que pisan y prometen se me va el reuma, el hígado, el resfrío, ando de Constantini hasta los pelos, digo gran puta lo que soy viviendo, le aprieto la cintura a Buenos Aires, le hago un hijo de sangre, canto y cuento y salgo a caminar con tanta vida con tanta cosa ardiente aquí en el pecho.

domingo, 20 de junio de 2010

martes, 15 de junio de 2010

Debutar


No está mal dejar el cerebro por un mes en la mesita de luz.
Poesía Rabiosa en un mes mundializado. Pequeño aporte
para los amigos de oncedelanteros.

domingo, 6 de junio de 2010

El Cielo que Cortázar no Imaginó y Fukuyama menos


Muchas gracias a los amigos de Andén por publicar el artículo .

lunes, 24 de mayo de 2010

Natación

“La natación es lo mejor que hay” se cansan de decir los giles de siempre. ¿Quiénes? Bueno los que simplemente repiten, en realidad no serían giles sino repetidores, llamemos las cosas por su nombre. “ Pasa que movés todos los músculos del cuerpo” explican con gesto adusto , como si estuvieran dando un final para recibirse de kinesiólogos.
Ponéle, que les hacés caso y decidís empezar: te anotás en un gimnasio con pileta( ahora conseguir natatorios es un bardo), armás un bolsito que te queda chico porque necesitás mil cosas y cuando lográs que el cierre cierre ( ja) arrancás.
Pero la verdad que disfrutar de la natación no es tan fácil. Lo más normal es que te parezca una mierda. Contra los pronósticos que postulan la natación como panacea, no vas a notar grandes cambios. Si tenés problemas, los vas a seguir teniendo. Sólo que más acuosos.
Si pensás un momento vas a ver que no hay video juegos de natación. Y eso que existen de todos los deportes, hasta de los más insólitos; de ping pong hay un montón, por ejemplo. Es que tiene todo para ser un embole, qué vas hacer, no se pueden generar más variantes que tocar todos los botones rápido a ver quién bracea con más ganas. ¿Pero en el fondo no son todos los video juegos medio así? Consultado al respecto, un primo de quince años dijo que la pregunta es ridícula,” una gilada ” para no distorsionar sus palabras. No le echemos la culpa al choque generacional, el pibe sabe de video juegos, si dijo que es una “gilada” tiene que ser así. Lo cierto es que estás haciendo un deporte sobre el que no hay video game, no hay chance que sea divertido.
No hay nada peor a tener una de esas antiparras en las que se filtra un poquito de agua. Posta, si te entra agua y después matás a algún viejo que está pelotudeando en el borde, pedile al juez que te reduzca la pena. Si nadó alguna vez te va a entender.
Pero en la vida a veces hay que encontrarse con alguien para que las cosas cambien. Y te baja un par de líneas: “ contá las brazadas, mirá hacia adelante, sentí el cuerpo” Probás un par de veces y va queriendo. Empezás a entender de qué se trata el asunto con esa rara satisfacción de quien está por terminar un autodefinido. Y salís cansado pero atento, con ganas de bajarte tres quilos de fideos, capaz de cagar a trompadas al gordo Valor pero con la convicción que no estaría bien hacerlo. Empieza a estar bueno nadar.
Ni que hablar de la ducha de agua caliente cuando salís: momento sublime. No podés evitar cantar, mejor dicho, te cantás todo. Y cada vez las cosas se ponen mejor. Sólo te corta un poco el mambo tener que nadar pecho después de meter varios largos de croll o que se meta en tu andarivel uno nadador ciego. Los nadadores ciegos son algo así como los egoístas del agua, tipos que no les importa nada y bracean sin tener en cuenta al otro. Eso te obliga a estar atento para que no te encajen una piña en la cara, son de lo más peligroso, te molestan todavía más que los viejos que pelotudean en el borde.
Pero te olvidás de todo cuando lográs entrar en ritmo, la mente se pone en blanco y el agua te recubre la piel como si fueras una tostada crocante a la que le ponen mermelada casera en una quinta, un sábado de sol en primavera. Cambiás el aire y el abril más noviembre de tu vida adquiere forma de vacaciones “ all inclusive ” en Punta Cana.
Está bueno nadar y además, cada uno nada en su mambo. Y nada.