martes, 25 de abril de 2017

Gatillo



Hace un mes terminamos.
Miro fútbol sin volumen,
equivoco las compras,
la lluvia me da frío
y nunca estoy del todo despierto.

Nos vemos para ver cómo estamos.
A cambio de los aritos que devuelvo,
pido mi libro,
pero dice que lo tiene que buscar.
Ojalá no lo encuentre nunca
así tengo
algo
para reprocharle toda la vida.

Creí que me recuperaba
pero perdí la billetera y
su cara
se me apareció
en todas las filas que hice
en todos los aranceles que gatillé.

El policía de la 37
me toma la denuncia.
Viene caliente de algo que le pasó antes.
Mientras arregla el mouse,
a los golpes
contra la mesada,
dice que
en este país
todos quieren ir al cielo
pero
nadie
está dispuesto a morir.

lunes, 3 de abril de 2017

Retiro



El micro avanza entre las montañas de la selva inestable.
No nos caemos por la pericia de los conductores que,
borrachos de calor,
hacen que se deslice por la ruta como un tejo
de los fichines de la costa.

El mail decía: “llegar al pueblo y tomar un taxi”
pero me bajo en la ruta y a caminar
kilómetros de tierra.
Sidhartearla
De Gaulle llegando a París en el 44.

En vez del gobierno títere nazi
me recibe una chica
rapada
me pregunta mi nombre y si soy vegano
No
pero preferís?
No.

Me acompaña a la habitación
sonríe un montón
me dice que en una hora arranca el curso en el templo del fondo.

Tiene puesta una remera amarilla
todos están vestidos de amarillo
porque es el color del aprendizaje
los maestros están de naranja
y la maestra maestra de blanco.

Es un cuarto como de colegio pupilo
se me cae un pendejo mientras meo.
Molesta verlo en el suelo limpísimo,
lo levanto con el pulgar
haciendo mínima presión contra la baldosa.

La primera meditación.
Duele la espalda y los pies se duermen
hay que visualizar un objeto, repetir un mantra
y llevar la respiración a un punto.
Al entrecejo los que tenemos naturaleza racional,
al corazón los que son más emocionales.
Pruebo con una montaña de Córdoba pero la imágen está fuera de foco,
intento con la llama de una vela, no engancho.
Con un melón que es mi fruta preferida
el fracaso se repite.

A la noche tenemos la primera ceremonia.
Un maestro habla sobre erradicar las malas compañías
las que atentan contra la espiritualidad.
Relata cómo se fue alejando de su grupo de amigos con los que se juntaba a hablar de fútbol y tomar cerveza.
Desesperado, en el medio de una fiesta hizo una postura de yoga complicadísima para ver si lograba llamarles la atención.
Se rieron de él y nunca más los vio.
Cuando termina, descubro que en el comedor hay un frágil wi fi.
W fi rural dice un cartel en la pared.
Funciona como una inyección intravenosa
ver cómo el celular va, de a poco,
acumulando cientos de mensajes sin leer.

Empiezo por los individuales.
Hay uno de Paula.
Dice que me extraña y que cuando vuelva
por favor
pasemos una semana entera juntos
por favor
con aire acondicionado y persianas bajas.


domingo, 26 de marzo de 2017

Itatí




Es uno de esos días de lluvia
para renunciar,
para empezar todo de cero.
Me toca arrancarlo en Puerto Madero
esa ciudad paralela,
silenciosa,
prefabricada,
ciertamente linda.
Da culpa halagarla
porque tiene
policía especial
porque la habitan políticos corruptos
y narcotraficantes.
“Los narcos no están acá,
viven en Nordelta” me dice la chica de Starbucks
mientras espera a que me decida.
Le cuento que, para el poder judicial, están en Itatí
la ciudad de la virgen,
al norte de Corrientes.
Ahí todos se desesperan por
el Nokia mil cien
porque es el único que tiene señal en el río
y podés laburar de avisar a los capos
que se viene el operativo policial.
Es eso
o vender rosarios a dos pesos.
Ahí se vive posta,
nada de andar sensibilizado
por la lluvia
y emocionarse con una estatua antes del desayuno.
“¿Vas a renunciar, entonces?”, la chica de Starbucks tiene mil pecas.
Trato de decirle que sí,
pero escucho venir mi voz,
desde la madera del local vacío,
que antes que yo
le pide un venti latte.









martes, 21 de febrero de 2017

Paquitas




La primera vez que te quedaste en casa
vi que se despegaba la foto de Gardel
de la pared del living.
La empujé para que aguantara un rato más
y pensaste que era un ritual;
que todas las noches, antes de acostarme,
tocaba la foto.
Me pediste otro trago
te ofrecí Campari con jugo.
_ “¿Qué jugo es?”
_ “Es uno de varias frutas,
  pero prima el mango”.

Los primeros meses,
cuando pasábamos la noche juntos
no podía dormir.
De lo manija,
de lo conmovido
que me dejabas.
En esa época aproveché
para mirarte hasta entender
que cuando dormís
parece como si nunca
te hubiera pasado nada malo.
Como si nunca
hubiera pasado nada malo en el mundo.

Desde que estoy con vos
soy mucho más feliz.
Y eso
que antes
no estaba tan mal:
jugaba al fútbol con amigos
leía buenos libros
en el laburo no me jodían
a veces, hasta la ponía.
Pero esto...
esto viene con aditivo
esto es “all inclusive”
esto es HD
esto es como un extractor de jugo
esto es otra música.

Con vos, no me molesta ir a buscar cosas de Mercado Libre.
Podemos colgar en un semáforo en rojo
dándonos besos,
que se ponga en verde
y vuelva a pasar al rojo.
Con vos, en el balcón de tu casa
las siete de la tarde
es,
como dicen los chamanes,
la hora del poder.

Más de una vez pensé que
esto puede ser un experimento.
Que me tuvieron
años secuestrado en una matiné
escuchando el meneadito.
Que ahora me liberaron
para que te escuche cantar
para que te ponga protector solar,
para que admire esa memoria
a prueba de balas que tenés,
para que aprenda a disfrutar
y para que me deje de comer la secuencia.

Tengo una sensación
desde aquel casamiento donde me increparon por política
y me acariciaste la rodilla para que entienda que la mierda no tiene sentido.
Tengo una sensación
desde la tarde en la heladería de las plantas colgantes
cuando pedimos cucuruchos con gusto a kinder.

Tengo la sensación de que nos conocemos de antes.
Que no puede ser casual que cuando te pregunto si ya cortaste la cebolla
me respondas que no,
que sólo estás poniendo cara de haberla cortado.
Que no puede ser casual que cuando te acerco la cafetera para que la huelas
me digas que pare de usar el café como si fuera paco
pero que accedas a olerlo
para que nos paqueemos juntos
y recordemos a las paquitas de Xuxa
que eran más bien boludonas.
Que no puede ser casual que también
recordemos que Natalia Oreiro
fue paquita
aunque ella no es ninguna boluda
pero que  igual, eso no enaltece a las paquitas
como sujeto histórico.
Que no puede ser casual
que cuando nos preguntamos
qué habrá sido del resto que no fueron Oreiro
nos preocupemos primero
y nos angustiemos  después
hasta llorar abrazados sin remera.

Podría tomar una muestra de la mezcla de nuestras lágrimas
y mandarla a analizar a un lugar serio.
Al Instituto del Diagnóstico Rossi.
Allí mis sospechas se verían confirmadas:
Nos cruzamos en el paleolítico.
Fuimos yuyos contiguos en
asentamientos estacionales
en la era de piedra.
Esa fue la temporada en la
que pegamos onda fuerte y
preparamos el terreno
para la alta edad media,
sin dudas,
nuestro mejor momento.
El informe lo dice clarito:
“la alquimia llevada a cabo
en el periodo antedicho permite
establecer que los nombrados
(o sea, vos y yo!)
fueron el uno y el otro
adaptando formas diferentes
en el devenir”
Abajo están las firmas de los doctores
y el logotipo de la institución.

Con la confirmación en el sobre
dentro de la mochila negra
que no puedo dejar de usar
me tomé la línea B
y fui leyendo un libro que dice
que para no sufrir
la clave es:
estar aquí y ahora.
Pero qué difícil se hace
en el calor del vagón,
qué difícil se hace
bajo los tubos de luz blanca de Tribunales
qué difícil se hace
en la cola del chino por peso del microcentro.

Al final
prefiero
pensar en el futuro:
ese lugar
donde nos vemos
y agarramos el café con leche
con una mano
y nos acariciamos
con la otra.