domingo, 4 de septiembre de 2016

Coto




Una bandada de pájaros geométricos
se deja ver desde el balcón
por última vez.

El lunes
un hipermercado Coto
va a crecer un piso más.
El hormigón cubrirá todo.

Un rato antes, con el sol del
mediodía despedimos el departamento
escuchando música
en los parlantes que traje de aquel viaje.

La banda sonaba mejor que cuando
la fuimos a ver.
Nadie hablaba encima
ni nos empujaba.

Quizás sea un buen momento
para vivir en otros barrios.
Ya lo dijo Bianchi:
los ciclos duran tres años.

Cuando nos estudie
una sociedad de otro planeta
quiero que vea esos cigarrillos
armados que vos hacés.

Hoy compramos una cajita
en el barrio chino para guardarlos.
¿qué lugar irás a elegir para apoyarla
en la nueva casa?

Quizás sea un buen momento
para dejar de ir al microcentro
Evitar esos días
todos iguales.

La cabeza tiene buenas razones
pero las vísceras deciden mejor
porque tienen
la información completa.

La gente que solo la pasa bien los fines de semana
en realidad no la pasa bien los fines de semana.
Me convertí en uno de ellos.

Las campanadas de la Torre de los Ingleses
no convocan a nadie entre tantos auriculares
y bondis apareándose.
Retiro es un Animal Planet urbano.

Me siento un careta
caminando entre
los motoqueros que fumanchean
desde las 9 de la mañana.

Nadie se da cuenta de que hay un perro perdido
en el medio de la calle Florida.
Podríamos adoptarlo para que no siga
dando vueltas
entre las piernas de los tipos que trabajan
de repetir
cambio, cambio, cambio.

domingo, 31 de julio de 2016

Moqueca





Lo nuevo cuando no es agresivo es bueno
Me pondría triste si se te cayera un monito en la cabeza
Cuando quiero hacer voz de travesti me sale de señora
Si te llamás Norma es muy probable que tengas hijos repetidores.

Así son las charlas con ella
la flasheamos hermoso
uno se siente muy lleno
cuando la ve reírse sin parar
hasta le gusta que le hable ni bien nos despertamos.

Qué lindo es verla de vacaciones caminando
por la peatonal en busca de una feria
con los hijos de los artesanos correteando por ahí en pelotas.

Pero de repente un tipo viene pedaleando medio escabiado y nos tira la bicicleta encima
lo puteamos
más por reacción que por decisión
se baja, me insulta en su idioma, me mira ciego, viene hacia mí.
de visitante y con novia, no hay peor escenario para una street fight
pero gracas a deus recula y se aleja
suspiramos y  entramos en una discusión sobre adónde entrar a cenar.

Me agarra la primera duda del verano
me doy cuenta lo fluído que había salido todo hasta ese momento
me fastidio.
bah ella me dice que me fastidio.
me fastidio más
hay dos puertas
la de la pelea, siempre tentadora
y la de la composición.

le pido perdón
que todavía siento la mirada del tipo incrustada en el estómago, que me tengo que sacar la mufa, la mala vibra, como diría una banda de reggae nacional.
sonríe y me da un beso.
“para equilibrar la mala onda que te dejó el chabón”
elegimos un  lugar para morfar moqueca.

Inventamos un dispositivo
cuando uno cuenta un chiste malo tiene una sanción
la de hablar en gallego un rato
hasta que alguien haga un chiste de gallegos en alguna parte del mundo
ahí se rompe el sortilegio y podemos volver a hablar en argentino.

La pasamos bárbaro hasta que se sienta una familia de argentinos a comer en la mesa de al lado
parece que todavía no le compraron regalo a la tía Lidia
rompen las pelotas de lo lindo con la tía Lidia.
pagamos y nos vamos a tomar algo al bar de en frente
ella quiere un licuado de bananas.

El mozo dice que va a verificar si tienen bananas.
verificó, tem banana.
esa noche pongo en la habitación del hotel un tema de Callejeros
Vaya a saber qué significó para cada uno en el pasado.
Lloramos sin parar.
Abrazados.
Se genera una pasta.
Mezcla de lágrima y protector solar.

miércoles, 20 de julio de 2016

Es hora de buscar lo esencial.


Tengo un grupo de cinco amigos de muchos años con los que nos vemos mucho, pero es muy difícil que podamos coincidir todos. Siempre hay uno o dos que van rotando en sus ausencias. Cosas que pasan cuando se cumplen 30 años y tener tiempo es un anhelo que no sabemos cómo materializar.
Pero, hace un par de fines de semana, conseguimos reunir al grupo completo en la casa de La Garza. Se había comprado una licuadora zarpada así que el plan era hacerla explotar de ron y frutas. Después de unos tragos, fumamos y La Garza empezó a tocar Claro de Luna de Debussy. Armamos una ronda para disfrutarlo más y, cuando terminó, se armó un torneito de dardos.
Después, Capo (tenemos un amigo que se llama “capo” de apodo porque en una época se la pasaba diciendo “qué hacés capo, cómo andás capo”) propuso llevarnos a dar un par de vueltas en auto y de paso buscar algún lugar para cenar. Apuntamos para un bodegón que Diega conocía en Villa Devoto, Capo iba agarrando calles oscurecidas por copas de árboles y su Corsa planeaba como si fuera una golondrina aterrizando en una pileta.
Fuimos hablando de cosas que no duelen y, cuando llegamos, teníamos más ganas de irnos a la mierda y agarrar Panamericana que de sentarnos a morfar. Cada vez llama más la atención esa  expresión “irse a la mierda” cuando curiosamente la mierda es el lugar donde uno está.
Pero bajamos y nos ofrecieron un menú de 250 pesos por persona con picada libre. Los cinco somos muy distintos, sólo millones de coincidencias pueden explicar que hayamos terminado siendo amigos pero de golpe la amistad adquiere cierta lógica cuando en simultáneo, todos entendimos que ni en pedo nos quedábamos a cenar ahí. De la boca de Bily salió la frase de que era gran lugar pero para cenar dentro de treinta años. Regresamos al Corsa Golondrina.
Yo iba en el asiento de atrás, no me sentía tan entregado desde los viajes de pibe a Florianópolis con mis viejos en un Ford Escort sin aire acondicionado.
La calle Cuenca me enganchó con la mirada a través de la ventanilla, haciendo foco en par de familias que salían del cine de un shopping.  Si de uno a diez mis ganas de ser padre siempre oscilaron entre el cero y el uno, Cuenca había girado la manija del termostato a cinco, qué cinco.Sinceridad. Me agarraron unas ganas tremendas de tener ahí nomás a un pibito: llevarlo a ver películas y comprarle gaseosas.
Dimos un par de vueltas más hasta que apareció una parrilla que conocíamos pero había cuarenta minutos de espera. La Garza y Diega estaban en otra bancando mucho cómo había quedado el túnel de Constituyentes y proponían pasar por ahí antes de cualquier comida. Capo, que esa noche parecía haberlo entendido todo antes de que pase, ya había tocado el llavero del auto para hacer sonar la alarma que re abría las puertas del auto. Estábamos muy arriba, de afuera parecía que íbamos a Euro Disney.
No habían vendido humo, el túnel era imponente, tanto, que Diega arrancó con una cantito de cancha y desde el asiento de atrás todos aplaudímos.
A esa altura ya teníamos una lija importante y Capo anunció que estábamos cerca del Carlitos de Vicente Lòpez. De nuevo aplausos.Te voto para presidente, gritó emocionado Esti. La verdad que algo de razón tenía, no se si para presidente pero sí para intendente, o sea el tipo que interpreta las necesidades de un pueblo. Capo había demostrado estar atento a cada una de las cosas que íbamos necesitando en esa noche de verano. Estás chamánico, man le dije, atento como perro de campo. Se ve que lo hiperventilé de metáfora porque pensó que lo estaba descansado así que puso un pendrive en el estéreo e hizo sonar unas cumbias horrible a todo volumen.
Pedimos batatas fritas, papas fritas y un panqueque per cápita. En Carlitos los panqueques tienen nombres de famosos pero la moza se los sabía por número, esa virtud ya le pareció a La Garza motivo suficiente para tirarle onda. Le iba tirando números para que la mina diga los ingredientes de cada uno. Ella estaba divertidísima, es increíble  cómo cuando hay onda hay onda.
Hecho el pedido, conversamos re bien (si se me permite el verbo exagerado) de proyectos, de Messi y de minas hasta que empezamos con el tema de “la tòxica” que es la chica que sale con Diega y ahí medio que se pudrió.
Como en las cenas de noche buena algunas familias vedan la polìtica, nosotros deberíamos hacer lo mismo con la tóxica. Un poco  porque se genera mal clima y otro poco porque hay que ser oficialistas de las novias de los amigos hasta que ellos solitos las empiecen a putear.  Ahí sí uno puede panquequear y decirles que en realidad era una hija de puta que les hacía quilombo para jugar al fútbol los miércoles y que, en definitiva, no los dejaba ser felices.
Así que la cortamos y pedimos la ronda de panqueques de postre, yo compartí con Capo el 594 que era dulce de leche, bocha de helado de crema y nueces. Tranquera.  Y digo
“Tranquera” porque  esa noche estábamos  tratando de cambiar el “tranca” por “tranquera” y si bien es una causa perdida no la quiero entregar así nomás.
Me empezó a agarrar un sueño bárbaro y cuando capo me dejó en casa, el circulante de lípidos en sangre se transformó en un masazo que me tumbó hasta las doce del mediodía.
Cuando me levanté, sentí algo parecido a lo de esos farabutes que dicen que las cosas no terminan de pasarles hasta que van a terapia.
Desayuné sumergido en la incompletitud hasta que me decidí y mandé mensaje al grupo  de wsapp de los chicos: “ linda noche la de ayer, putos”, al toque la respuesta el de Esti: “ groso ver al team completo”.


Qué te pasa me preguntó el lunes Paula, por mensaje
Estoy medio bajo
Qué puedo hacer para que te sientas mejor
Rascarme la cabeza y dejar que te toque un poco el culo.
Nos encontramos en 10 en Plaza de Mayo?
Emoticones de los dos lados. qué bueno que laburamos cerca.


Cuando volvì a la oficina, le mandé que me había hecho bien verla, ella, ya tenía un audio suyo para escuchar.  
A la noche la pasé a buscar y caminamos por Villa Crespo, yo sólo necesitaba eso, que caminemos abrazados.
Eran como las once y media cuando frenamos en Angelito y comimos una milanesa a la napolitana con papas fritas.
Para vos Cuál es el peor castigo del mundo?
En qué sentido.
Cómo te vengarías de alguien que hizo algo malo?
Si fuera un fanático de los rolling stones, lo llevaría después del concierto y lo sentaría para que vea cómo desarman el escenario.
Paula, eligió este castigo:  estar en un boliche sin ganas.
Dimos una vuelta más hasta la esquina de Malabia y Corrientes. Había un local de venta de colchones todo vidriado con luces blancas muy encendidas,se veían como diez camas armadas con almohadoncitos y todo. No estaría bueno entrar una noche acá empepados y dormir en todas?
Cómo me gusta que sea tan drogadicta. Me encanta y me da pánico al mismo tiempo.


Me pregunto si tiene sentido escribir sobre estos temas.
Justo suena el teléfono, es mi abuela y pide una sóla cosa, me lo dice así, UNA SOLA COSA. Qué le compre el libro de enfermedades de Nelson Castro. Por qué querés ese, abu?
Porque me interesa, a quién no le interesa leer sobre enfermedades.
Los 30 vienen con un montón de preguntas, la vida sería más fácil si fuera como los formularios online que uno llena para agarrar wi fi gratis, esos donde uno pone nombre falso, y en el espacio de correo electrónico pija@pija.com.ar. Después navegar tranquilos. Navegar es preciso, vivir no tanto.
Para ganar pareciera que hay que estar dispuesto a bancarse perder. Aceptación paciencia y voluntad. Sobre todo paciencia que es la madre de la voluntad.
Darle a los miedos un abrazo como esos que se les da a una pareja por la que uno todavía siente un montón pero por alguna razón está cortando. Ese abrazo final, sentido, desgarrado. Pero que sirve. Para dejar y ser dejados.

martes, 15 de diciembre de 2015

Transgenia





No te cansás de ser tan linda
Cuando salís a fumar
y a mirar tu celular
mientras, de a sorbitos, bajás una coca light.

Los cadetes del microcentro
pierden el tiempo
cuando te piropean
si supieran que sólo necesitás 
una dosis verbal de fé.

Cuando no trabajás te gusta
ir al gym, andar en bici
nada demasiado estrambótico
me cabe que hayas usado la palabra “estrambótico” alcancé a decir
antes de que me claves esos ojos que te dejaron pasar no se cómo por la triple frontera.

Metiste media sonrisa y volviste a mirar el teléfono para responder mensajes de whatsapp
Y me molestó que quizás estuvieras chateando con el pasado
pero que los teléfonos estén llenos de fantasmas es inevitable, llegando a los 30
el asunto es que no te los estés garchando

Al otro día, exprimo naranjas transgénicas y disparo hacia la calle,
Tomo el subte, La Razón en mano.
Estoy llegando tarde
la relación de dependencia es dañina 

Es una de esas mañanas (en las) que sólo puedo escuchar música con auriculares
pero suena el interno: esto tenía que estar listo para ayer.

Llega la hora del almuerzo, 
todos miserables con sus bolsitas de comida del chino por peso
Te tapa un camión de caudales pero yo se que estás atrás
fumando, con tu Coca, mandando mensajes,
esperando que hoy te invite a tomar algo.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Gingseng





Tipeo con la izquierda
La derecha quedó adherida
A un pedazo de milanesa
Que está nerviosa.
Cómo extraño el kilo para frizar
Que pedía en el negocio que cerró
Después de aquella  fiebre larga.
Voy a tener que preguntarle
A las viejas del barrio dónde comprar
Milanesas porque me gusta escribir comiéndolas.

También me gusta  caminar por Melián fumado
Comprar una Vitamin Wáter
En la estación de servicio al lado del puente
Ir de a sorbitos bajo los árboles
Con aroma a gingseng
Mandar un par de mensajes
Sacarle placas al gato de Superí
Alimentado por un seguridad privada
Y a la vuelta pasar por Tea Conection
Para ver cómo beben té las parejitas

Me puse esta regla
No mirar el celular hasta después del desayuno
Entonces me di cuenta que la pared del cuarto
Tiene una grieta
La examiné  con ojos de detective
Hasta romper la regla
Prendí el celular para mandar un audio
Contándole a Amigo del descubrimiento
Me siento viejo desde que los sábados
Me llega La Nación.

Pero disfruto desplegándolo sobre la mesa
Como hacía mi abuelo
“ lo compro los sábados
Y lo leo enterito, me dura toda la semana”
Decía con algo parecido al orgullo.
Cuando bato el café
Lamento no haber comprado una cafetera
Amigo responde el audio
Clamando que escriba sobre la grieta
Y me manda un abrazo, putazo.

Me consuelo pensando
Que la literatura hay que hacerla
En la vida cotidiana
Como dicen los taoístas
Ser mañanas de sábado que leen el diario
Citar a Abelardo Castillo
En alguna reunión del sindicato
Escribir un comunicado
Que sea como un dardo que sacude
el corazón de los afiliados.

Campera y bajo las escaleras,  piso mierda
Es alarmante la relación veredas- sorete
que padece la Comuna 12
Me encuentro con Diega para ir a la cancha
En realidad vamos a charlar
Porque  cortó con su chica y justo
Está tomando antiobióticos, qué mala leche
que no puede tomar alcohol
porque  cuando uno corta hay que escabiar
La cancha es un espá para el corazón roto

Hay un barra que está muy afónico
Y en musculosa con esta lluvia de julio
Se va a enfermar, se va a perder el próximo partido.
_ Le estamos cantando demasiado a All Boys
_ Es verdad, ya van tres seguidas
Arranca la más mufa de todas: “ para ser campeón hoy hay que ganar”
Estrenamos arquero
Jugó una Libertadores para Nacional de Montevideo
Advierte un viejo y justo nos cobran un penal
El barra afónico nos putea porque no estamos alentando.

Como viene de errar, el 10 patea
Fuerte y al medio, gol y abrazo
Promediando el segundo nos empatan de corner
Bajamos a ver los últimos diez
Pegados al alambrado
Desde la horizontalidad el partido no se entiende
Pero puede, en cambio, apreciarse lo fuerte que se dan
Pelotazo y murra es el  ley motiv de la B Metro
Empatados, el frío amaina por Juan B Justo
La mirada de Diega parece una especie de hambre
Hacemos un asado?

Se enciende la primer  luz en la tarde de Buenos Aires
Decía Cortázar, cómo no ser melancólico
A las 6 de la tarde en invierno en Buenos Aires
Cómo no serlo
En esta época en que la gente ya no quiere ir asados
sino armar grupos de whatsapp.

miércoles, 22 de julio de 2015

Retreta del Desierto




I.
“Radio noticias del plata, siempre primero y mejor” era  la banda de sonido de la casa de los abuelos.  A cada hora, la radio gris llena de migas nos recordaba que estaba encendida a través de ese ruidoso separador de AM que se esparcía por la pequeña cocina integrada al living y se mezclaba, según el momento, con el chasquido de las milanesas fritándose al comando de abuela,  con los ronquidos de abuelo que se quedaba dormido leyendo La Nación (yo lo compro el sábado y lo leo enterito, me dura toda la semana, decía con algo que se parecía a  orgullo) o con mi aburrimiento corporal, mistura de los 35 grados del verano sumados a la tortilla de papas que había sido ofrecida de segundo plato (y que un nieto no puede rechazar)
Abuelo, como buen radical, murió pidiendo más inversión en el presupuesto educativo de la Provincia. En Vicente López votaba siempre al japonés García, intendente de reelecciones indefinidas que lo invitaba una vez por año a un asado monumental en el club de jubilados. Práctica peronista para un radical histórico, de los primeros en esquiar sobre el escuálido hielo del radicalismo k. Ahora parece que Scioli lo quiere resucitar para competirle a Jorge Macri. Abuelo fumaría un le mans suave corto en la vereda, con la mirada hundida un poco en el barro de los campos de su Córdoba natal y otro, en la desierta calle de Florida que había elegido para su vida de casado. En un día de agite, a lo sumo saludaría al vigilante y al armenio que tenía un local en Avenida Cabildo. Stolbizer para presidenta, García para intendente, qué difícil explicarle cómo hacer ese corte de boleta.
II.
Quince años después, el separador del noticiero de  Radio del Plata es “siempre antes”.  Informar mejor ya no importa. Llegar primero tampoco, ahora la jugada es de anticipación. La noticia se fábrica antes del hecho (“siempre antes”), la verdad se construye independientemente de si los acontecimientos suceden o no. No hay tiempo ni lugar para la fé de erratas, disparamos tuits (un puñado son bellos), la información va en espiral como la parte baja del demonio de Tasmania cuando acelera y los teléfonos celulares al palo generan un ruido blanco implacable, hay que estar muy fino para salir airoso.
Lyotard, que por la manera de anticipar podría haber jugado de stopper, en la “condición posmoderna” de fines de los años setenta hablaba de la imposibilidad de poner freno al flujo informativo. Un ejemplo claro puede verse en que desde hace un par de meses, youtube incorporó que cuando termina un videíto, automáticamente opera un algoritmo que te manda a otro que es pariente. Lo curioso es que no pasara antes: habrá habido un grupo de castores que desviaron el cauce del río lo que pudieron. Quiénes hayan sido, finalmente tuvieron que  aflojar la muñeca en una pulseada que siempre estuvo perdida. Lyotard.
III.
Viajamos a Río Negro para las elecciones a gobernador. Los diarios de tirada nacional dicen que Pichetto, para ganar, tiene que conseguir el voto peronista. Pero cuesta encontrarlo mientras recorremos el Alto Valle, en una provincia donde el radicalismo subsiste y tiene rasgos curiosamente peronistas.
Entramos a la unidad de básica de un pueblo recostado sobre la ruta nacional 22, un grupo de militantes nos esperan,  están todos con campera y las manos en los bolsillos, circula un mate con mucho azúcar. El objetivo es dar una capacitación para los  fiscales de mesa, tenemos que ser claros porque el domingo el asunto se define voto a voto contra el gobernador actual, el  que fuera vice del difunto gringo Soria y ahora tiene una chequera generosa  que reparte petropesos a un ritmo que  da calambre.
La de Soria, es una historia conocida en Buenos Aires: recién electo como gobernador, pasó la calurosa noche de año nuevo junto a su  familia en la chacra  que tenían en General Roca.  No faltaba mucho para que amaneciera, cuando decidió meterse un rato en la pileta. Su esposa se quedó en la cocina, juntó los platos y empezó a lavarlos a pesar de que al otro día venía la empleada. Un rato después, tomó un revólver calibre 38 marca “Smith & Wesson” y le disparó a su marido en la cara,  la bala entró por el pómulo izquierdo y se alojó en el cerebro.
IV.
Voy en micro desde Río Negro a  Nequén  capital para tomarme el avión de regreso. Pienso que hace mil años un compañero me dijo  que dedicarse a la política es destinar todo el tiempo que pasarías  en tu casa deprimido  a estar con  gente.
Sabés lo que significa “cuando el fuego crezca quiero estar ahí” me preguntó otro compañero en una fiesta de la época del regreso de la política como herramienta de transformación mientras estallaba “Yo Canibal” de Los Redondos.
En el asiento de al lado, un padre lleva a su hijito alzado, se va quedando dormido hasta que se le cierran los ojos y la cabeza que le quedó colgando se le apoya contra el vidrio.  La imagen me corre como un anestésico y recién me despierto en el  límite provincial. Hay que bajarse y cruzar caminando un puente porque hay  piquete de productores agropecuarios. Esa misma tarde van a levantarlo  para que lo facture el gobernador reelecto.
El gobierno nacional echó leña al fuego de un conflicto provincial en la semana previa a las elecciones en ese distrito. Qué cruel es la política, si te tienen que sacrificar, por más bien que hayas hecho las cosas, lo van a hacer. El cuchillo es muy filoso.