domingo, 4 de diciembre de 2016

Desayuno seco


“No tiene mucho sentido que vayamos si pronostican lluvia”, dice Paula. “Siempre está bueno cambiar de aire”, le contesto con una frase que podría haber usado mi viejo. Después, ella confiesa que en realidad tiene alta resistencia a tomarse días libres, que mejor vamos.
Antes de subir a la autopista, nos agarra un semáforo y vemos que hay un set de filmación: las cámaras apuntan a unos vendedores de flores que tienen un cartel colgado que dice “jazmines 20 pesos”. Pregunto si son actores. Cuando pasamos por al lado, ella dice que obvio que sí, que son unos chetos bárbaros, que cómo no me di cuenta. Me defiendo diciendo que no me daba bien el ángulo.
En la víspera de un fin de semana largo, la ruta está hasta las manos. La bancamos a paso de hombre, nos contamos cosas de la semana.
A mitad de camino, paramos en una estación de servicio a tomar café con leche. Los devolvemos y pedimos que los calienten un poco más. Como dicen los chinos “el agua tibia no sirve para tomar té ni para bañarse”. Ella agrega dos medialunas y yo no pido nada.  Al toque me arrepiento y pido una factura con membrillo.
Me da un poco de cosa llegar, la estamos pasando tan bien en la ruta. Frenar siempre da un poco de cagazo. Aparte, tenemos la sospecha de que puede estar lleno de familias ruidosas con nenes llorando.
Al final demoramos porque las cabañas no están donde dice el GPS. No quiero bajar a preguntar, siempre me da verguenza ser turista y más todavía si es un pueblo de la Provincia de Buenos Aires . Pero como el lugar sigue sin  aparecer, no nos queda otra. Por suerte se ocupa ella.
La casita es bastante pedorra, se escucha a la gente de al lado charlando, parece una familia que se lleva muy bien.
Nos tiramos en la cama, le empiezo a meter mano. Me encanta meterle mano, me encanta su culo y que se acuerde siempre de todo. Más tarde, en una parrilla sobre el río le pregunto quién dijo que cuando las cosas en una pareja arrancan complicadas es muy poco probable que después caminen. Piensa un toque y dice que fue esa amiga del gordo que nos cruzamos en Córdoba. Es lo más.
El mozo que nos atiende es gay. Mientras toma el pedido, un perro negro se acerca y se tira al lado de la mesa. Qué fiesta ser un perro y que te toque vivir en una parrilla al lado del Paraná. En algún momento queremos tener uno y que se llame el Negro Pablo como el personaje de Okupas.
Charlamos un rato sobre lo difícil que debe ser comérsela en un pueblo como Ramallo y sobre gente que conocemos a la que le cuesta salir del placard, debe ser re duro.
La carne está buenísima. En un momento el viento se empieza a sentir,  mientras ella se pone su buzo gris con capucha, una vaquita de San Antonio se posa en mi celular. No hay captura de pantalla para eso.
Pedimos flan mixto y mientras lo cuchareamos inventamos un juego que es adivinar dónde está y qué está haciendo el hijo de Palermo que se llama Ryduan.
Cuando volvemos, vemos que la familia consolidada al final es un grupo de cinco amigas que está haciendo un asado. Se quedan gritando hasta cualquier hora. Tipo una, Paula se acerca con buena onda a pedirles que bajen un poco la voz, pero ni bola. Ella propone buscar algún ruido blanco en el celular, elijo un youtube que se llama “ruido a ventilador para dormir” y con eso la piloteamos. A la mañana me despierto y ella está tapando la ventana con una frazada porque la luz le da  directo en la cara. Me paro, la ayudo y nos volvemos a tirar. No hay chance de dormir con el grupo de amigas desayunando en el jardincito que da a nuestra ventana. Vuelvo a activar el ruido blanco, ella se duerme pero yo no.
Hago un mate y agarro un libro. Se escuchan gritos, esta vez desde el palier de la cabaña de al lado, cogoteo por la ventana para ver quiénes son y veo dos parejas de cincuenta y pico: los hombres hablan de pesca y las mujeres sobre un all inclusive.
En pocos minutos se arma una tormenta descomunal que calma las voces de todo el mundo. Por la ventana se ve el agua cayendo sobre una cancha de voley, los árboles se mueven y de fondo, el río va cargándose de agua.
Se despierta Paula, me abraza y nos quedamos mirando el paisaje un rato. Le ofrezco un mate, me sonríe. Dice que no le gusta dormir con ruido blanco.
Nos tiramos en el sofá a leer. Después de un rato, cortamos unas frutas que trajimos de Buenos Aires.
Nos colgamos leyendo y, en un momento, empieza un ruido violento. Pienso que están cortando el pasto. Ella dice que es un helicóptero. Intentamos pensar que tanta intensidad no puede durar demasiado pero pasan los minutos y el ruido no baja un centímetro.
Salgo al palier y veo a lo lejos, sobre la calle, a un grupo de cinco motos y un auto que dan vueltas en círculo. Me voy acercando, es un juego donde el auto va  haciendo círculos sobre un gran charco de arena y barro mientras las motos se meten en el medio por turnos, algunas hacen willies, otras derrapan y cuando el conductor  se cae, lo tiran al charco donde el resto lo castiga tirándole más barro. Así una y otra vez.
Vuelvo a la cabaña bajo la lluvia, le cuento a Paula de dónde viene el ruido y agarro el celular.  Miro los mensajes. Parece que esta vez no es joda: se murió Fidel Castro.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Poesía de la Fe.




Se pusieron de moda
esos pantalones a cuadros
que mi novia no me deja comprar.                  
Una empleada doméstica
se pierde la oferta:
cuatro mil pesos un sillón
por caminar mirando al piso.
El colectivo viene lleno
lo dejo pasar,
las pintadas del Partido Obrero
convocan a pelear por los despidos.
Ayer
la abuela me dijo que con esa
fueron tres
las veces que me vio en el año
que si se muere
no voy a poder con la culpa.
Llega un 152 con lugar para ir sentado,
a media mañana
todavía hay gente yendo a trabajar,
un oficinista le explica a otro
qué es el súper dulce de leche.
Camino
por la calle Paraná
buscando precios
para estampar la heladera de mi casa.
“No trabajamos ese escudo mugroso” me dice el vendedor
cuando le consulto por el de Boca.
“Puede preguntar en el local de enfrente”
Le digo que muy amable, cruzo y me meto en ese negocio,
Una chica linda aunque con la cara un tanto plana
me confirma que no sólo lo tienen sino que encima
ahí le estamparon el frigobar al Chelo Delgado.
El Chelo eligió: una foto con su esposa en la playa.
Contó que ahora lo nombraron director de un registro de la propiedad automotor.
Seño la compra y coordino el día para que vayan a casa los estampadores.
Se hace la hora del almuerzo:
en Pippo hay panera
un oasis en el medio de la ruculización de la ciudad.
Cuando voy al baño
el mozo me intercepta, me pone contra la barra y me susurra
que los que quieren decretar el fin de las paneras
son de la misma mafia que distribuye facturas con gusto a silla de jardín
en todas las estaciones de servicio.
Repitiendo el pesto, salgo
se nota que el invierno va desarmando su feria.
En poco tiempo
las calles con árboles van a ser el vip de la ciudad
van a ser pocos los que sobrevivan.
Los que tengan fé en las cosas
tienen más chances
de no vivir rodeados de repasadores que no secan.
La fé
es la confianza en la eficacia de gestos rituales.

Y en Flores
ese corazón esotérico
de la patria escéptica
una vez me dijeron:

“que hay que ver al Cristo
detrás del asesino”

“estrechar la mano bien firme
como los hombres de oficios”

“y dejar de decir buen finde
que ese saludo
- ya está comprobado-
nos está llevando a una muerte en vida"

jueves, 13 de octubre de 2016

Fin de año




Hace mil años leí una nota sobre
pibes de la calle que limpiaban vidrios.
Podían soportar que la gente no les diera plata. Pero los sacaba cuando el auto lo manejaba un tipo de la edad de ellos y venía con una chica riéndose. Ellos nunca iban a tener un momento así.

Se lo cuento a Paula
mientras bajo la ventanilla para tirarle
unos mangos al chabón por el lavado a las trompadas
que le metió al vidrio parabrisas de mi auto.
Estamos a la altura de Plaza Italia
cuántos 31 de diciembre más lo estarán esperando
detergente en mano.

El 31 de los limpia vidrios
el 31 de los que tienen familiares internados en el Tornú.
el 31 de los bipolares.
A ver quién recoge el guante y escribe sobre eso?

Nos vemos después de las 12? pregunta Paula
es una noche difícil para coordinar
coincidimos en que mejor VAMOS VIENDO VAMOS HABLANDO.

Ella tiene pileta con amigos
yo, el pequeño departamento de un tío que maneja dos taxis
mi tío es un loco con plan
Buenos Aires está lleno de locos con planes.
Ella va a tomar pepa
yo voy a clavarme diez empanadas de la abuela Celia.

Hace mucho que no paso año nuevo en la ciudad
las horas se hacen de latex.
El 30 la computadora del trabajo me obligó a cambiar de contraseña
pasé de “CarlitosTevez86” a “Aceptaciónyvoluntad”.
Cada tres meses el sistema pide un nuevo password
cada elección demanda compromiso
cada elección es un tatuaje de henna trimestral.

Te confundiste que lo pasás con nosotros? me recibe el tío.
Pinta para una noche de embole
me sirvo en un vaso de plástico la primera dosis de vino
hay una prima segunda que se hizo las tetas
se nota que viene brindando desde temprano
mi primo Jonás ve el flanco abierto y le empieza a decir barbaridades.

La abuela le entra como loca al guacamole y mi vieja la caga a pedos.
Tiene diarrea hace cinco días, en otras palabras, le pide que tenga misericordia con esa salsa.
De la música se ocupa una lista de spotify
mamá me presenta a una tía
me sirvo más vino
es muy cálida y generamos tema de conversación rápido.
Está con el marido que también tiene pinta de copado. Ella se compromete con la charla, sólo se distrae cada tanto, para mirar en qué anda su hijito que es un ángel rubio que no para de caminar y saludar.
Cuando los padres tratan bien a los hijos, los hijos se portan bien, me va a decir mi vieja cuando al día siguiente me llame para asegurarse de que TODOS LA PASAMOS BIEN.

Van a ser las doce
se llenan copas
¿Sidra o espumante? va preguntando mi papá
le digo que parece un azafato de american airlines ¿pollo o carne?
por lo menos estoy haciendo algo, por lo menos no tengo esa cara de nabo, responde.
suena el teléfono, es la parte de la familia que se fue en 2001
mi primo Jonás empieza a leer un ritual psicomágico de Jodorowsky para el año que empieza
ya suenan los petardos, ya estoy borracho, ya es 2016, salud, felicidades, chin chin.
Me acerco a la abuela que quedó adherida a un banquito
no supo o no quiso pararse a brindar.

Entra llamado de Melón
no importa mucho lo que digamos, los dos tenemos la dicción escabiada
nos hicimos amigos en el momento en que uno ya no se hace más amigos.
a pesar de estar los dos sobrepasados de lazos sociales, nos sumamos uno más porque valía la pena
quedamos en vernos más tarde en la fiesta de Palermo, esa en la calle a la que va todo el mundo.

Me voy de lo de mi tío, paso a buscar a La Garza que ya está con Diega y Agus
el plan de la noche arranca en la terraza de Jerry en Vicente López. Parece que organizó una especie de fiesta. Ustedes no vieron al nuevo Jerry, dice Agus, no lo van a reconocer, está flaquísimo.
Llegamos en veinte minutos, la terraza es chica pero está bien. Unas luces navideñas y la luna iluminan lo que lo que necesita ser iluminado. Corre brisa, hay cumbia, chicas.
Si pedís más de la noche del primero andate a Punta del Este.
Lo vemos a Jerry parado hablando con una piba.
Es cierto que no hay rastro de aquella panza, se lo ve tan delgado y estilizado que no parece petiso.
Estás remasterizado le digo a modo de saludo
nos reímos
el chiste funciona porque él es músico
toca la batería en Superchería
una banda del carajo( https://supercheria.bandcamp.com/album/la-naturaleza-de-las-cosas)

Voy a la cocina a buscar vasos
pero hay cero vasos
me pongo la 10
agarro una botella vacía de agua, la corto con un cuchillo, sale un rutero, Fernet y coca sí hay, hay una bocha.
A mi regreso, se sumaron más amigos, están en ronda, dos o tres me comentan un texto que les mandé en la semana. Me dicen las partes que les gustaron, cada uno menciona pasajes distintos.
La Garza cuenta que lo escuchó con Funky de fondo y eso me re emociona
circulan unas flores riquísimas
todo está bien pero detecto que por mi segunda pantalla empieza a deambular una sombra inquieta
siento como si tuviera una mosca en el mono ambiente de mi cabeza
va zumbando más y más
me agarra cagazo de que los chicos no me lean más, que en algún momento ya no les importe lo que escribo, que la escritura deje de funcionar como ese último hombre que me salva las papas en los partidos ásperos.
“I have my poetry and books to protect me” cantaban Simon y Garfunkel (https://www.youtube.com/watch?v=JKlSVNxLB-A)

Me desengancho de la ronda, empiezo a estar pendiente del celular, Paula al final está de pasti.
No se entiende bien si en la casa con pileta o en la fiesta de Palermo.
Hace poco leí que con las mujeres sólo se pueden hacer tres cosas: quererlas, sufrirlas o hacer literatura. La verdad que con Paula no tengo la más puta idea de qué hacer.

Ahora se debate si pasar o no por la fiesta de Palermo.
Agus dice que el cero a cero en la noche de fin de año es negocio.
La Garza que al revés, que arrancar el año conservador sella la suerte de uno mediocre.
Diega marca que hay dos pibas al lado de la parrilla pidiendo que alguien las encare.
Agus gira y dice que tienen cara de militar en Nuevo Encuentro.
Hago un paso atrás para que me de el ángulo y tiene razón, visten unos vestiditos que seguro resisten con aguante.
Desde que los gremios en Morón cantaron “hay que saltar hay que saltar que Nuevo Encuentro no existe más” tuvieron que cambiar el nombre del partido.
Ahora es Resistiendo con Aguante.
Cuál es la diferencia entre resistir y aguantar?
De repente algo define que vamos a la fiesta de Palermo.
VAYAMOS A VER UNOS CULOS, DALE UNOS CULOS A PALERMO. UN CULITO.

Al toque estamos en el auto, maneja otro porque yo estoy de regalo.
Le escribo a Paula que estoy yendo y me responde que ya se fue, que está en la casa, que nos vemos cuando vuelva de Miramar.
Qué pijazo.
Lo leo en voz alta. Y son casi las cinco, me dice Diega. Pero es año nuevo. Pero es tarde. Pero qué mierda. Pero no te enrosques. Pero VAMOS A VER UNOS CULOS UNOS CULOS. UN CULITO.

Llegamos a la fiesta
en el medio de las cervezas, de los parlantes, de la gente
le escribo que la quiero ver
responde que está hecha un despojo humano
(DESPOJO HUMANO)
ya fue, la voy a buscar. Cuando estoy tocando timbre me llama La Garza, se olvidó las llaves en mi auto.

Ella baja, para ser despojo humano está buenísima
recuperamos a los chicos que están mojados por una lluvia que no se entiende de dónde vino.
Son como las siete de la mañana, llevo a cada uno a su casa.
Terminamos con la Garza y Paula en una Shell. Él compra un paquete de pepas y una coca grande. Le devuelvo las llaves y se va a dormir.

Me quedo con Paula mirando un monitor que muestra personas que robaron o hurtaron por la zona. O en la estación de servicio, no queda claro.
Arriba dice “wanted” como en las películas norteamericanas. Cualquiera.
Cualquiera que la empiece a acariciar como si estuviéramos viendo una de Tom Hanks y Meg Ryan.
Ella me dice que la angustia mirar eso, mejor vamos a tu casa.

Dormimos, nos despertamos, dormimos un rato más
cuando abro los ojos esta segunda vez
siento su pelo sobre mi nariz
no se
si después de las vacaciones nos vamos a volver a ver
o si
nos vamos a despedir amablemente y cada uno volverá a sus tareas habituales
o qué
trato de no despertarla cuando me saco su pelo de mi cara pero me muevo demasiado
ella se empieza a desperezar y en su espalda que asoma
por debajo de la sábana
está escrito en indeleble que el 2016 lo empezamos juntos.
Tenemos hambre
solo hay un un lugar que puede estar abierto
estaciones de servicio y año nuevo
un sólo corazón.
El Esso Shopp
es un iceberg
los empleados no lo notan, parecen vampiros del frío.
Café con leche y panini.
La alcanzo a Retiro

Un rato después me manda un audio:
Retiro está hostil
colas para el baño, no se puede cargar el celular, los aires acondicionados no dan abasto.
Se escucha de fondo que se anuncia la salida de un micro
a Buratovich
o a Tres Arroyos
a Oberá quizás.
Quién será la mujer que hace la voz del altoparlante?
cuánto tiempo le habrá llevado grabar los nombres de todas las ciudades?
será feliz?

domingo, 4 de septiembre de 2016

Coto




Una bandada de pájaros geométricos
se deja ver desde el balcón
por última vez.

El lunes
un hipermercado Coto
va a crecer un piso más.
El hormigón cubrirá todo.

Un rato antes, con el sol del
mediodía despedimos el departamento
escuchando música
en los parlantes que traje de aquel viaje.

La banda sonaba mejor que cuando
la fuimos a ver.
Nadie hablaba encima
ni nos empujaba.

Quizás sea un buen momento
para vivir en otros barrios.
Ya lo dijo Bianchi:
los ciclos duran tres años.

Cuando nos estudie
una sociedad de otro planeta
quiero que vea esos cigarrillos
armados que vos hacés.

Hoy compramos una cajita
en el barrio chino para guardarlos.
¿qué lugar irás a elegir para apoyarla
en la nueva casa?

Quizás sea un buen momento
para dejar de ir al microcentro
Evitar esos días
todos iguales.

La cabeza tiene buenas razones
pero las vísceras deciden mejor
porque tienen
la información completa.

La gente que solo la pasa bien los fines de semana
en realidad no la pasa bien los fines de semana.
Me convertí en uno de ellos.

Las campanadas de la Torre de los Ingleses
no convocan a nadie entre tantos auriculares
y bondis apareándose.
Retiro es un Animal Planet urbano.

Me siento un careta
caminando entre
los motoqueros que fumanchean
desde las 9 de la mañana.

Nadie se da cuenta de que hay un perro perdido
en el medio de la calle Florida.
Podríamos adoptarlo para que no siga
dando vueltas
entre las piernas de los tipos que trabajan
de repetir
cambio, cambio, cambio.

domingo, 31 de julio de 2016

Moqueca





Lo nuevo cuando no es agresivo es bueno
Me pondría triste si se te cayera un monito en la cabeza
Cuando quiero hacer voz de travesti me sale de señora
Si te llamás Norma es muy probable que tengas hijos repetidores.

Así son las charlas con ella
la flasheamos hermoso
uno se siente muy lleno
cuando la ve reírse sin parar
hasta le gusta que le hable ni bien nos despertamos.

Qué lindo es verla de vacaciones caminando
por la peatonal en busca de una feria
con los hijos de los artesanos correteando por ahí en pelotas.

Pero de repente un tipo viene pedaleando medio escabiado y nos tira la bicicleta encima
lo puteamos
más por reacción que por decisión
se baja, me insulta en su idioma, me mira ciego, viene hacia mí.
de visitante y con novia, no hay peor escenario para una street fight
pero gracas a deus recula y se aleja
suspiramos y  entramos en una discusión sobre adónde entrar a cenar.

Me agarra la primera duda del verano
me doy cuenta lo fluído que había salido todo hasta ese momento
me fastidio.
bah ella me dice que me fastidio.
me fastidio más
hay dos puertas
la de la pelea, siempre tentadora
y la de la composición.

le pido perdón
que todavía siento la mirada del tipo incrustada en el estómago, que me tengo que sacar la mufa, la mala vibra, como diría una banda de reggae nacional.
sonríe y me da un beso.
“para equilibrar la mala onda que te dejó el chabón”
elegimos un  lugar para morfar moqueca.

Inventamos un dispositivo
cuando uno cuenta un chiste malo tiene una sanción
la de hablar en gallego un rato
hasta que alguien haga un chiste de gallegos en alguna parte del mundo
ahí se rompe el sortilegio y podemos volver a hablar en argentino.

La pasamos bárbaro hasta que se sienta una familia de argentinos a comer en la mesa de al lado
parece que todavía no le compraron regalo a la tía Lidia
rompen las pelotas de lo lindo con la tía Lidia.
pagamos y nos vamos a tomar algo al bar de en frente
ella quiere un licuado de bananas.

El mozo dice que va a verificar si tienen bananas.
verificó, tem banana.
esa noche pongo en la habitación del hotel un tema de Callejeros
Vaya a saber qué significó para cada uno en el pasado.
Lloramos sin parar.
Abrazados.
Se genera una pasta.
Mezcla de lágrima y protector solar.

miércoles, 20 de julio de 2016

Es hora de buscar lo esencial.


Tengo un grupo de cinco amigos de muchos años con los que nos vemos mucho, pero es muy difícil que podamos coincidir todos. Siempre hay uno o dos que van rotando en sus ausencias. Cosas que pasan cuando se cumplen 30 años y tener tiempo es un anhelo que no sabemos cómo materializar.
Pero, hace un par de fines de semana, conseguimos reunir al grupo completo en la casa de La Garza. Se había comprado una licuadora zarpada así que el plan era hacerla explotar de ron y frutas. Después de unos tragos, fumamos y La Garza empezó a tocar Claro de Luna de Debussy. Armamos una ronda para disfrutarlo más y, cuando terminó, se armó un torneito de dardos.
Después, Capo (tenemos un amigo que se llama “capo” de apodo porque en una época se la pasaba diciendo “qué hacés capo, cómo andás capo”) propuso llevarnos a dar un par de vueltas en auto y de paso buscar algún lugar para cenar. Apuntamos para un bodegón que Diega conocía en Villa Devoto, Capo iba agarrando calles oscurecidas por copas de árboles y su Corsa planeaba como si fuera una golondrina aterrizando en una pileta.
Fuimos hablando de cosas que no duelen y, cuando llegamos, teníamos más ganas de irnos a la mierda y agarrar Panamericana que de sentarnos a morfar. Cada vez llama más la atención esa  expresión “irse a la mierda” cuando curiosamente la mierda es el lugar donde uno está.
Pero bajamos y nos ofrecieron un menú de 250 pesos por persona con picada libre. Los cinco somos muy distintos, sólo millones de coincidencias pueden explicar que hayamos terminado siendo amigos pero de golpe la amistad adquiere cierta lógica cuando en simultáneo, todos entendimos que ni en pedo nos quedábamos a cenar ahí. De la boca de Bily salió la frase de que era gran lugar pero para cenar dentro de treinta años. Regresamos al Corsa Golondrina.
Yo iba en el asiento de atrás, no me sentía tan entregado desde los viajes de pibe a Florianópolis con mis viejos en un Ford Escort sin aire acondicionado.
La calle Cuenca me enganchó con la mirada a través de la ventanilla, haciendo foco en par de familias que salían del cine de un shopping.  Si de uno a diez mis ganas de ser padre siempre oscilaron entre el cero y el uno, Cuenca había girado la manija del termostato a cinco, qué cinco.Sinceridad. Me agarraron unas ganas tremendas de tener ahí nomás a un pibito: llevarlo a ver películas y comprarle gaseosas.
Dimos un par de vueltas más hasta que apareció una parrilla que conocíamos pero había cuarenta minutos de espera. La Garza y Diega estaban en otra bancando mucho cómo había quedado el túnel de Constituyentes y proponían pasar por ahí antes de cualquier comida. Capo, que esa noche parecía haberlo entendido todo antes de que pase, ya había tocado el llavero del auto para hacer sonar la alarma que re abría las puertas del auto. Estábamos muy arriba, de afuera parecía que íbamos a Euro Disney.
No habían vendido humo, el túnel era imponente, tanto, que Diega arrancó con una cantito de cancha y desde el asiento de atrás todos aplaudímos.
A esa altura ya teníamos una lija importante y Capo anunció que estábamos cerca del Carlitos de Vicente Lòpez. De nuevo aplausos.Te voto para presidente, gritó emocionado Esti. La verdad que algo de razón tenía, no se si para presidente pero sí para intendente, o sea el tipo que interpreta las necesidades de un pueblo. Capo había demostrado estar atento a cada una de las cosas que íbamos necesitando en esa noche de verano. Estás chamánico, man le dije, atento como perro de campo. Se ve que lo hiperventilé de metáfora porque pensó que lo estaba descansado así que puso un pendrive en el estéreo e hizo sonar unas cumbias horrible a todo volumen.
Pedimos batatas fritas, papas fritas y un panqueque per cápita. En Carlitos los panqueques tienen nombres de famosos pero la moza se los sabía por número, esa virtud ya le pareció a La Garza motivo suficiente para tirarle onda. Le iba tirando números para que la mina diga los ingredientes de cada uno. Ella estaba divertidísima, es increíble  cómo cuando hay onda hay onda.
Hecho el pedido, conversamos re bien (si se me permite el verbo exagerado) de proyectos, de Messi y de minas hasta que empezamos con el tema de “la tòxica” que es la chica que sale con Diega y ahí medio que se pudrió.
Como en las cenas de noche buena algunas familias vedan la polìtica, nosotros deberíamos hacer lo mismo con la tóxica. Un poco  porque se genera mal clima y otro poco porque hay que ser oficialistas de las novias de los amigos hasta que ellos solitos las empiecen a putear.  Ahí sí uno puede panquequear y decirles que en realidad era una hija de puta que les hacía quilombo para jugar al fútbol los miércoles y que, en definitiva, no los dejaba ser felices.
Así que la cortamos y pedimos la ronda de panqueques de postre, yo compartí con Capo el 594 que era dulce de leche, bocha de helado de crema y nueces. Tranquera.  Y digo
“Tranquera” porque  esa noche estábamos  tratando de cambiar el “tranca” por “tranquera” y si bien es una causa perdida no la quiero entregar así nomás.
Me empezó a agarrar un sueño bárbaro y cuando capo me dejó en casa, el circulante de lípidos en sangre se transformó en un masazo que me tumbó hasta las doce del mediodía.
Cuando me levanté, sentí algo parecido a lo de esos farabutes que dicen que las cosas no terminan de pasarles hasta que van a terapia.
Desayuné sumergido en la incompletitud hasta que me decidí y mandé mensaje al grupo  de wsapp de los chicos: “ linda noche la de ayer, putos”, al toque la respuesta el de Esti: “ groso ver al team completo”.


Qué te pasa me preguntó el lunes Paula, por mensaje
Estoy medio bajo
Qué puedo hacer para que te sientas mejor
Rascarme la cabeza y dejar que te toque un poco el culo.
Nos encontramos en 10 en Plaza de Mayo?
Emoticones de los dos lados. qué bueno que laburamos cerca.


Cuando volvì a la oficina, le mandé que me había hecho bien verla, ella, ya tenía un audio suyo para escuchar.  
A la noche la pasé a buscar y caminamos por Villa Crespo, yo sólo necesitaba eso, que caminemos abrazados.
Eran como las once y media cuando frenamos en Angelito y comimos una milanesa a la napolitana con papas fritas.
Para vos Cuál es el peor castigo del mundo?
En qué sentido.
Cómo te vengarías de alguien que hizo algo malo?
Si fuera un fanático de los rolling stones, lo llevaría después del concierto y lo sentaría para que vea cómo desarman el escenario.
Paula, eligió este castigo:  estar en un boliche sin ganas.
Dimos una vuelta más hasta la esquina de Malabia y Corrientes. Había un local de venta de colchones todo vidriado con luces blancas muy encendidas,se veían como diez camas armadas con almohadoncitos y todo. No estaría bueno entrar una noche acá empepados y dormir en todas?
Cómo me gusta que sea tan drogadicta. Me encanta y me da pánico al mismo tiempo.


Me pregunto si tiene sentido escribir sobre estos temas.
Justo suena el teléfono, es mi abuela y pide una sóla cosa, me lo dice así, UNA SOLA COSA. Qué le compre el libro de enfermedades de Nelson Castro. Por qué querés ese, abu?
Porque me interesa, a quién no le interesa leer sobre enfermedades.
Los 30 vienen con un montón de preguntas, la vida sería más fácil si fuera como los formularios online que uno llena para agarrar wi fi gratis, esos donde uno pone nombre falso, y en el espacio de correo electrónico pija@pija.com.ar. Después navegar tranquilos. Navegar es preciso, vivir no tanto.
Para ganar pareciera que hay que estar dispuesto a bancarse perder. Aceptación paciencia y voluntad. Sobre todo paciencia que es la madre de la voluntad.
Darle a los miedos un abrazo como esos que se les da a una pareja por la que uno todavía siente un montón pero por alguna razón está cortando. Ese abrazo final, sentido, desgarrado. Pero que sirve. Para dejar y ser dejados.