martes, 21 de febrero de 2017

Poema de amor.



La primera vez que te quedaste en casa
vi que se despegaba la foto de Gardel
de la pared del living.
La empujé para que aguantara un rato más
y pensaste que era un ritual;
que todas las noches, antes de acostarme,
tocaba la foto.
Me pediste otro trago
te ofrecí Campari con jugo.
_ “¿Qué jugo es?”
_ “Es uno de varias frutas, 
   pero prima el mango”.


Los primeros meses,
cuando pasábamos la noche juntos
no podía dormir.
De lo manija,
de lo conmovido
que me dejabas.
En esa época aproveché 
para mirarte hasta entender
que cuando dormís 
parece como si nunca 
te hubiera pasado nada malo.
Como si nunca
hubiera pasado nada malo en el mundo.


Desde que estoy con vos
soy mucho más feliz.
Y eso 
que antes
no estaba tan mal:
jugaba al fútbol con amigos
leía buenos libros 
en el laburo no me jodían 
a veces, hasta la ponía.
Pero esto...
esto viene con aditivo
esto es “all inclusive” 
esto es HD
esto es como un extractor de jugo
esto es otra música.


Con vos, no me molesta ir a buscar cosas de Mercado Libre.
Podemos colgarnos en un semáforo en rojo
dándonos besos,
que se ponga en verde 
y vuelva a pasar al rojo.
Con vos, en el balcón de tu casa
las siete de la tarde
es,
como dicen los chamanes,
la hora del poder.


Más de una vez pensé que 
esto puede ser un experimento.
Que me tuvieron 
años secuestrado en una matiné
escuchando el meneadito.
Que ahora me liberaron
para que te escuche cantar
para que te mire 
el culo 
para que te ponga protector solar,
para que admire esa memoria 
a prueba de balas que tenés,
para que aprenda a disfrutar
y para que me deje de comer la secuencia.


Tengo una sensación
desde aquel casamiento donde me increparon por política
y me acariciaste la rodilla para que entienda que la mierda no tiene sentido.
Tengo una sensación 
desde la tarde en la heladería de las plantas colgantes 
cuando pedimos cucuruchos con gusto a kinder.


Tengo la sensación de que nos conocemos de antes.
Que no puede ser casual que cuando te pregunto si ya cortaste la cebolla
me respondas que no, 
que sólo estás poniendo cara de haberla cortado.
Que no puede ser casual que cuando te acerco la cafetera para que la huelas
me digas que pare de usar el café como si fuera paco 
pero que accedas a olerlo
para que nos paqueemos juntos
y recordemos a las paquitas de Xuxa
que eran más bien boludonas.
Que no puede ser casual que también 
recordemos que Natalia Oreiro
fue paquita
aunque ella no es ninguna boluda
pero que  igual, eso no enaltece a las paquitas 
como sujeto histórico.
Que no puede ser casual 
que cuando nos preguntamos 
qué habrá sido del resto que no fueron Oreiro
nos angustiemos primero 
y nos pongamos mal después
hasta llorar abrazados sin remera.


Podría tomar una muestra de la mezcla de nuestras lágrimas 
y mandarla a analizar a un lugar serio.
Al Instituto del Diagnóstico Rossi.
Allí mis sospechas se verían confirmadas:
Nos cruzamos en el paleolítico.
Fuimos yuyos contiguos en 
asentamientos estacionales
en la era de piedra.
Esa fue la temporada en la 
que pegamos onda fuerte y 
preparamos el terreno 
para la alta edad media,
sin dudas, 
nuestro mejor momento.
El informe lo dice clarito:
“la alquimia llevada a cabo
en el periodo antedicho permite 
establecer que los nombrados
(o sea, vos y yo!)
fueron el uno y el otro
adaptando formas diferentes
en el devenir”
Abajo están las firmas de los doctores 
y el logotipo de la institución.


Con la confirmación en el sobre
dentro de la mochila negra
que no puedo dejar de usar 
me tomé la línea B
y fui leyendo un libro que dice
que para no sufrir 
la clave es:
estar aquí y ahora. 
Pero qué difícil hacer caso
en el calor del vagón,
bajo los tubos de luz blanca de la oficina
que secan las vísceras,
en la cola del chino por peso del microcentro.
Sólo queda
pensar en el futuro:
ese lugar
donde nos vemos
y agarramos el café con leche 
con una mano
y nos acariciamos
con la otra. 

6 comentarios:

10lineaspordia dijo...

muy bueno!

Lucy dijo...

Bello muy bello. Brindo por su amor :)

buencarpintero dijo...

jaja que linduuuu , me enamore

Josefina Pell Richards dijo...

Un poco de todo. Sobre todo de algunas que yo no hubiera escrito por cursis. Otras que hubiera obviado por costumbristas. Y otras que me alegra haber leido porque no todos tienen el coraje.

perez dijo...

Awww, son lo lindo los dos.

Deborah Luciana Bordón dijo...

Me encantó. Muy bello.