domingo, 14 de marzo de 2010

El Templo

“ El único templo que nos queda es el espacio literario. Y ya no hay sacerdote”

(Aguirre, en ese curso con “power” de los miércoles a la tarde)


I .


Los que viven presos de los lugares comunes encarnaron desde siempre la postura falsamente audaz de que el viaje arranca cuando se sacan los pasajes. Durante los últimos años, en cambio, se estuvo bajando fuerte la línea de que en realidad todo comienza cuando cargamos el mp3. Es el momento para apostar por lo que escuchamos durante el año o jugárnosla por nuevos discos corriendo el riesgo de quedarnos sin canciones cuando más se necesitan. Claro que desde la generación de mp3 con gran capacidad, esta tesis se desdibujó bastante. Los ipods de 80 gigas te vuelven omnipotentes. Pensemos en los yanquis en Bolivia: su moneda vale diez veces más y pueden escuchar toda la música que se les cante. Resulta difícil de comprender cómo directamente no se tiran todos de bomba al Titikaka y se rompen la cabeza.

Quizás lo más acertado resulte afirmar que el viaje arranca cuando escuchamos el primer tema atinado fuera de nuestra ciudad de origen. O cuando nos agarra la primera diarrea.


II.


La mira fijo pero ella ni bola. Se acerca todavía más y por fin su mirada se choca con la de él.

_ Te conozco de algún lado , dice ella con voz tenue.

_ Y yo hace años que estoy enamorado de vos, le responde.


III.


El colegio no le sirvió para nada. Es el anormal, el que la institución no moldeó, “la falla”. Es “la falla”, le encanta ser “la falla”. Tendría que hacer algo con eso. Lo echaron de cuatro colegios, nunca entendió cómo multiplicar con dos cifras, separar sujeto de predicado ni la fotosíntesis.


IV.


A San Lorenzo le cantan mucho que ” de los grandes es el más cagón”. Diego Torres de los grasas es el mejor. Lejos.


V.


¿Qué será de la vida de Chichi Peralta?


VI.


El otro domingo que estaba con L., después de una hermosa tarde compré un barrilete por diez pesos. El vendedor aseguró que el precio incluía una aplicación de off y cumplió. Nos roció todas las piernas y la espalda hasta que empezamos a estornudar. Todavía no lo remonté pero va a ser mi amuleto para combatir este marzo.

También nos regalaron unos fresbees(¿se escribirá así?) amarillos impresos con la consigna “ Haciendo Buenos Aires”. Como ella no lo quiso me quedé con los dos para hacer un regalo en chiste que al final siempre me olvido. Tengo los fresbees en mi mesa de luz hace varios días. No me los puedo sacar de encima.


VII.


Siempre me generaron cierta tristeza los tipos que laburan de serenos. Largas noches solitarias luchando contra el sueño con la ayuda ramplona de una AM a medio sintonizar. El objetivo único de festejar el avance de la noche para que amanezca y entonces dormir a contramano.

¿Y los bañeros de piletas?

Ni siquiera pueden dormitar: horas y horas mirando a la viejas haciendo acuagym, oliendo cloro y pensando en nada hasta recalentarse la capa más delgada del cerebro. Entonces, caminan hasta el borde mirando de reojo la pileta de los nenes porque no vaya a ser que justo uno empuje a otro y lo mate. Se agachan, meten una mano en el agua y dejan caer unas gotitas en la nuca. Atenuada la explosión cerebrovascular vuelven a su sillita. Miran un culo mas o menos bueno cada tanto, pero eso no termina de justificar la jornada de trabajo.

Volviendo a los serenos, un amigo me aclaró bastante: “Si te ponés a pensar no es un mal trabajo, te asegura una cantidad increíble de tiempo para poder escribir sin que nadie te moleste”

Los porteros son otra cosa. El que pone al mismo nivel al portero y al sereno no entiende nada.

Los serenos no cambian cueritos ni manguerean la vereda. Los porteros hacen mil cosas, hasta los más vagos

El último portero de mi edificio se apostó la plata de todas las expensas de Agosto mes en el casino y se fugó. Quedó su mujer que es muy simpática y hace unas tortas increíbles.

Lo cierto es que los serenos me dejaron de dar esa cierta lástima. No sé si desde que me enteré que escriben cuentos mientras uno duerme o desde que empecé a trabajar .

Tampoco supe si el portero que nunca volvió había ganado o perdido en el casino.

5 comentarios:

Agustin Ignacio dijo...

"El Templo": ese es el nombre de este posteo, como se le dice ahora a escribir en word y subirlo a internet. En éstas líneas se pueden ver con claridad el background que hay para partir de la estación Retiro, pasar por la tecnología y terminar imaginando cualquier cuadra del barrio con serenos y porteros manguereando. Desde este cuadrito que me deja comentar te felicito, pero no sólo por como escribís, que ya no es novedad, sino porque todavía sigue habiendo alguien que de situaciones ordinarias tiene el poder de ver lo extraordinario de cada momento.

Abrazo

Maggi dijo...

Me gusto la idea del comienzo de los viajes..y cuando terminan?
a veces escucho esa cancion que inaguro el mio, y todavia me transporta.
Me rei con chichi y Torres, tal vez sean amigos, o esten planeando algun cover (los de amigos con cervezas, sin dudas son los mejores)
voy a re pensar comprar un barrilete, pero estoy segura que no quiero un fresbee(?) Me remonta a los ´90 y a mis vacaciones en pinamar.
Creo que me gusta un poco mas mi trabajo. O tal vez no tanto

Anónimo dijo...

Una vez te sugeria que debias ser escritor o algo. No me hagas caso, ya lo sos.
Congratulations! Aplauso, medalla y beso. NATY SORIA

graciela dijo...

Tomi, tu escritura da aire a esas tardes sofocadas de buenos aires, me gustó mucho, te leeo mas suelto y libre jugando con las palabras. Me gusta eso. Te quiero Mucho Amigo!!!!

chuki rock and roll dijo...

Soy la falla.

Un abrazo.