jueves, 7 de septiembre de 2017

Soledad



El comentarista dice que
muchas veces,
la posición adelantada
tiene que ver con la soledad.


Es un partido
contra Uruguay:
el único equipo
que hace del defenderse
algo admirable.


Un país que envejeció
entre hermanos mayores
y curtió su temple.
No hay
uruguayos cagones.


El abuelo,
molesto con el empate,
reclama más vino
y encuentra en la
máxima,
territorio
para el desahogo.


“No hay uruguayos cagones
ni turcos boludos.
Fijate la interna del 88,
Menem Cafiero,
nadie daba dos mangos:
era apostar un acorazado
contra esta berenjena”


La pincha con el tenedor
y se la manda guardar.
Sufre el recorrido
porque
hace cinco años
que le cuesta
la deglución


Prometí sólo
conectar
con pensamientos
positivos,
pero
no puedo evitarlo.


La posición adelantada,
la vejez
y
las máximas
tienen que ver con la soledad.

lunes, 4 de septiembre de 2017

El caso de los bancarios acusados de robar palmitos




Mis defendidos son dos bancarios del Banco Galicia sede Central.
La acusación en su contra consiste en haber robado veinte kilos de palmitos del chino por peso de las calles Reconquista y Sarmiento, mediante un complejo sistema de tubos y mangueras.

A continuación, mi alegato.
Lo que habrá sido ver cientos de cuadraditos brotando de esa manguera.
Lo que habrá sido ver esas verduritas del Señor escupidas a toda velocidad por la manguera negra que, según la pericia de Ingeniería Vial Forense, alguna vez conectó el radiador de un Renault 9 pero que, en realidad, siempre estuvo destinada a hacer desembarcar esos kilos de palmitos en la oficina principal del Banco Galicia Sede Central, justo arriba de la cabeza de los empresarios chinos que estaban por firmar un contrato de fideicomiso con el gerente.
La secretaria del funcionario de la entidad bancaria fue clara al prestar declaración testimonial. Cito textual sus dichos: “los chinos recibieron los primeros impactos de verdura con paciencia oriental”
Preguntada que fuere sobre qué quiso decir con “paciencia oriental”, la testigo respondió que para ella significaba “sin mosquearse”. Agregó que cuando los chinos vieron que el ataque persistía, retrocedieron varios pasos hasta la ventana que da al corazón de la manzana.
La fiscalía afirmó que si los empresarios chinos hubieran sabido que las verduras que cayeron sobre sus cabezas, habían sido robadas a compatriotas suyos dedicados al rubro gastronómico radicados en el país, hubieran reaccionado con mayor ferocidad. Incluso, la fiscalía no desechó la posibilidad de que hubieran contestado blandiendo sables, desenvainando algún tipo de arma milenaria o bien, activando bombas molotov sabor mazapán o amapola.
Comparto esa visión sobre que los empresarios orientales podían haberse molestado todavía más de lo que hicieron. Pero eso es hipotético, es teorizar sobre la eventualidad. Lo importante en este juicio es la calificación de lo ocurrido. Aquí acusan a mis clientes de “robo”. Pero para que haya robo, como bien ustedes saben, Señores Jueces, debe mediar violencia. Por lo tanto aquí, a lo sumo, podríamos estar en presencia de un hurto.
Definición de “robo” en el  Código Penal. Artículo 164: “será reprimido con prisión de un mes a seis años, el que se apoderare ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena, con fuerza en las cosas o con violencia física en las personas”
Y si algo no hay en la maniobra que hasta aquí describí es violencia.
Qué violencia puede haber en un sofisticado sistema de tubos y mangueras que vincula dos edificios separados por tres cuadras como son el chino por peso de la calle Reconquista altura catastral 364 y el Banco Galicia Sede Central.
Entre esas tres cuadras podemos mencionar: aproximadamente mil trecientas personas trabajando; dos estaciones de subte - una de la D y otra de la B - ; un montón  de contaminación; no menos de nueve  mendigos; dos cajeros Link y uno Banelco; ambiciones; tradiciones; traiciones; un pitbull; tres conversaciones sobre lo rápido que está pasando el año; historias, historias de amor…
En consecuencia, no hay robo: la conducta desplegada no reúne los elementos del tipo subjetivo y objetivo para configurar ese delito.
Porque en el centro de la Ciudad, como bien saben ustedes que trabajan en la zona,  afloran las historias de amor: es la única herramienta para resistir al estrés, a la presión, a las antenas, a la radarización. ¡El amor es el único conjuro efectivo contra tanta hostilidad!
Les pido que me presten por un momento, al menos una parte de sus sesudos cerebros y miremos las fotos de los palmitos agregadas a fojas seiscientos del cuerpo principal de la causa. ¿No son perfectos? Perfectamente cuadrados, tan cuadrados que dan para explicación de clase de geometría del primario, imagínense al maestro diciendo: “¡esto es un cuadrado!” mientras señala uno de los palmitos; imagínense a los estudiantes interpelados por el ejemplo, enamorándose de la geometría primero y más tarde de las ciencias duras en general. El palmito en las currículas oficiales, en los planes de estudio aprobados por el Ministerio de Educación. El palmito como objeto de arduos debates en la  sala Alfonsina Storni de la Feria del Libro. Quizás estoy yendo demasiado lejos…
Pero concluirán ustedes conmigo que más que ante un delito estamos frente a una obra de arte: artesanal, inusitada, creativa y ¡mejorable también!
Porque debo admitir, excelentísimo tribunal, que el objetivo de mis clientes fracasó. Esos dos bancarios a quienes represento no querían ofender a los conspicuos representantes de la tierra milenaria y arruinar la reunión con el gerente.
Lo que mis clientes buscaban era que los palmitos cayeran en la zona de cajas para que los empleados pudieran disfrutarlos durante la jornada laboral que es larga y se pone áspera, sobre todo tipo dos de la tarde, cuando el hambre es un obstáculo para trabajar a buen ritmo y todavía falta una hora para el final del día.
Pero por algo pasan las cosas.
En este debate nos venimos a enterar que el contrato que arruinaron estaba destinado a tercerizar a gran parte del plantel de la empresa a una sociedad off shore que iba a desligarse de toda responsabilidad cuando viniera la primera tanda de despidos.
¡Entonces más que condenar a los bancarios deberíamos agradecerles!
Sacar a luz semejante maniobra espuria que iba a redundar en todo tipo de injusticias es algo encomiable ¿Y el sistema penal argentino los quiere condenar por robo?
Gracias a que mis clientes erraron el destino donde debían desembarcar las verduras, se provocó que los chinos se ofendieran o que lo tomaran como un mal augurio o vaya a saber cómo se interpreta el impacto de verdura en cara en esa cultura ancestral… pero lo cierto es que gracias a lo que hicieron los bancarios, no se firmó el contrato.
Si no fue algo valioso lo que hicieron los imputados, cómo explicar la conducta de sus compañeros de trabajo, que los aplaudieron, les agradecieron y después los votaron delegados gremiales.
Cómo explicar que cuando fueron al sindicato a entregar las planillas de la elección fueron  de nuevo aplaudidos por un auditorio completo y no estaban los bustos de Perón ni Evita porque La Bancaria es un gremio más bien radical pero sí estaban los cuadros de Além e Irigoyen como testigos de la gran ovación.
Cómo explicar que  hasta la CGT tomó nota del accionar de estos osados hombres. Y Moyano - que ahora está con más tiempo- fue a visitar a mis asistidos, los felicitó y les dijo
que iba hacerse cargo de resarcir de alguna manera a los chinos del comercio de Sarmiento y Reconquista, que ellos no tenían nada de qué preocuparse, que el movimiento obrero organizado les estaba agradecido.
También les dijo que se necesitaban más bancarios con esa adoración por los palmitos y sus compañeros, más fé en las cosas, más mandar todo a la mierda, más programas de AM que se llamen “trasnoche paranormal”, menos bolsas de instituto del diagnóstico Rossi, menos té orgánico, menos rúcula, menos desodorante Glade aroma “espíritu jóven”, menos libreros que no saben nada de libros.
En fin, señores jueces, público presente, señores de la embajada china que se presentaron como querellantes, sociedad civil que mira este juicio por los canales de televisión: por la presente solicito la absolución de los bancarios. En subsidio pido la condena por hurto, que es un delito excarcelable. Argentina no puede darse el lujo de tener a estos dos héroes en la cárcel ni un sólo día. ¡Basta de presos políticos!
Como dice un refrán justamente chino: “el agua tibia no sirve para tomar té ni para bañarse”
Por si no se entiende la metáfora, señores jueces: pongan los huevos sobre la mesa, aunque la mesa sea de metal y esté fría. ¡Absuelvan!
Será justicia.


domingo, 6 de agosto de 2017

Aterrizaje


“No temas amigo, que la literatura nos acompañará en cada momento”

Paula me cuenta que en tuiter dicen que Manu Ginobili no donó el parquét de la cancha de basket a su equipo de la infancia. Que le pidieron que pusiera la guita y no quiso.
_ Es peor que los que fueron al casamiento de Messi _ dice, mientras se acaricia el pelo.
En la semana habíamos leímos que Lío pidió a los invitados a su casorio, que en vez de regalo, hicieran una donación a cierta ONG y sólo se recaudaron once mil dólares. Ni bien escucho lo de Manu, se me enciende en el cerebro un cartel luminoso con un comentario que durante años había elegido negar. Una vez, un compañero de Bahía Blanca me había tirado que el bahiense medio no lo quiere demasiado. Y que además, si te invita a comer asado, pide que lleves el vino. A Manu yo lo amo. Manu es de las mejores cosas que nos pasaron.
Por eso, como dice mi amigo Melón, pegarle a Manu “es de nicho y de pancho”


No soy muy nacionalista pero con el deporte me vuelvo loco. Me lubrico de chauvinismo y miro todo. Si hay mundial de bowling y juega Argentina, lo sigo con interés de buen alumno de primario. Aprendo las reglas del deporte, memorizo los nombres de los jugadores y lo más importante, lamento profundamente, si Canadá - potencia en ese deporte - nos gana en cuartos de final.
Haber visto a Manu en la NBA pintándole la cara a todos, fue algo hermoso. Y si encima te gusta el basket en particular, lo disfrutaste el doble. O el triple (si me perdonan la  metáfora pedorra) Tuviste la suerte de ser contemporáneo del mejor de la historia. A tus hijos nos les va a decir que de jóven creías que Argentina hubiera funcionado mejor con un sistema parlamentarista. A tus pibes les vas a contar que esperabas los partidos de Manu como a los de tu equipo de fútbol, que te juntabas con tus amigos a ver los playoff, que te hizo llorar con el doble sobre la hora a Serbia en una época en la que todavía estaba mal visto que los hombres lagrimeen.
De nicho: como el rugbier que odia a Lomu o despotrica contra Pichot. Y de pancho, porque en esta era sin marco al vacío ni referencias hay que estar del lado de los ídolos. De los Ortega, los Riquelme: pueden llegar borrachos, pueden faltar, pueden hacer lo que se les cante.
Más todavía si el dato viene de la raquítica legitimidad de un cadete que juega en un club de Avenida Del Libertador al que tirarle mierda a uno de los pocos héroes que tenemos, sólo le cuesta 140 caracteres.
Van a tener que esforzarse más para ir por Manu.
Ojo, lo de que te hace llevar el vino al asado es terrible pero no importa. NO ES TAN  IMPORTANTE.

Después de unos segundos, le digo a Paula que quizás no sea cierto lo que dicen.
Está sentada a mi izquierda, contra la ventanilla de un avión muy incómodo. Volvemos de unas vacaciones en Brasil. Llovió todos los días y ella tuvo anginas. Tuvimos que ir a un centro de salud pública donde la trataron bárbaro y le inyectaron penicilina. Nos antendieron rapidísimo: adelante nuestro, sólo había un chico con fiebre, acompañado por su madre. Se llamaba Raikkonen, como Kimi, el corredor finlandés de Fómula 1.
A pesar del contratiempo y el mal clima, nos reímos mucho y aprovechamos su convalecencia para seguir fabricando chistes internos, expresiones, gestos y caricias. Fortalecimos nuestro idiolecto, que como lo define Piglia “es un idioma privado que sólo hablan dos personas y que es, a menudo, condición del amor”
Quizás en algún momento tengamos un hijo y le pongamos Tabapatinga, como el nombre de la posada donde desayunamos esos cafés con frutas y tortas increíbles, mirando al mar.
Pero soy parte de una generación formada para tomar decisiones haciendo tablas de pros y contras. De una generación con una peligrosa tendencia a sobrepensar todo, a quemar el disco duro y a subestimar cualquier información que venga de las vísceras. Entonces, cuando me represento la posibilidad eventual de, en algún momento, ser papá, me da un vértigo bárbaro.
Santi, que ya tiene dos y lo lleva genial, tiene esta frase: “no pasa nada con tener hijos, es la vida que avanza sobre nosotros, con nosotros y está bien”

Llegamos a Buenos Aires de noche. Entro a casa, me tiro en la cama y prendo la tele para aclimatarme. Está el Turco Asís en Animales Sueltos. Me mata su look: esa mezcla perfecta de intelectual y gran comisario de Solano en Provincia de Buenos Aires. Como dice mi amigo el Gitano: “el Turco te defiende a Menem y a los tres minutos te querés ir a Miami a comer kiwis y al mismo tiempo, a manejar autos de alta gama a Santiago del Estero”. Te lleva la cabeza a la implosión con su prosa, su tono y su precisión. Y contagia.
Por eso, cuando termina la nota, a pesar del sueño, me pongo a escribir. Sobre cualquier cosa primero, sobre Ginobili después. También sobre Paula: sobre lo agradecido que estoy de que haya decidido pasar esta parte de su vida conmigo. Transcribo mensajes de audio de amigos que me parecen buenos. Compilo citas de escritores. Escribo lo que me pasa, lo que me preocupa, intento construir un verso que sea germen de algún poema. Escribo, como un acto de fé, como una búsqueda interior, como si pudiera elegir, como si pudiera hacer otra cosa. Mientras escribo, termino de aterrizar en esta ciudad del todo o nada, que es Buenos Aires. Cuando escribo, metabolizo lo que siento. Y con la digestión hecha, sí puedo dormir en paz.

A la mañana siguiente, mientras se calienta el agua para el mate, miro la biblioteca y saco un libro que me regaló Nico hace varios años. 
Las vacaciones están en tiempo de descuento: vuelven las responsabilidades, los trámites y la ansiedad por lo que ya debería haber hecho con mi vida. Pero, sincrónicamente, esa vieja dedicatoria aparece como una bendición, como una señal sobre cómo tomarse las cosas.






miércoles, 19 de julio de 2017

Recurso




La diferencia entre meditar y medicar
es sutil, pero brutal.
La diferencia entre la chica con la que salgo
y la chica con la que me veo
es sutil, pero brutal.

La diferencia entre la fruta del postre,
la puta del póster
y puta, a la postre
es sutil, pero brutal.

La diferencia entre saber quién es alguien
y conocerlo.
Entre estar cómodo y acomodarse
entre jugar y jugársela.

La diferencia entre un oficial retirado
y un retirado oficial.
Entre querer quedarse
y no poder irse.
Entre cantar "boleros"
y cantar "valores"

La diferencia  
entre mostrar
y demostrar.
Entre el gracioso
y el que se quiere
hacer el gracioso
es sutil, pero brutal.

Preocupa que los funcionarios
de la Subsecretaría de Trabajo
no registren
la diferencia
entre el trabajo formal
y el precarizado.

La diferencia entre tomar agua
y aplacar la sed.
Entre estar aceitado y aceitoso
entre curso, recurso y discurso.
La diferencia entre el tano Viviani
y el tano Degenaro.
Entre la diosa hindú Ganesha
y el “ya gané”

La diferencia entre ganarte una mina
y ser un pesado
es que te de bola.
Entre el viajero y el turista
Entre el silencio y el silenciamiento
es sutil, pero brutal.

La diferencia entre recordar
y no lograr olvidar.
No hay fórmulas en la vida:
todos somos unos pelotudos viendo qué onda.

La diferencia entre un túnel de tiempo
y hacerle un túnel al tiempo
¿Por qué decimos que nos queremos ir a la mierda
cuándo la mierda es justamente el lugar donde estamos?

La diferencia entre el amor
y cierto callado compañerismo,
entre una doble vida y dos vidas,
entre pensar y tener un susurro irónico en la oreja.

La diferencia entre el que escribe y el escritor
es que el escritor pone comas.
La diferencia entre el escombro y el ladrillo
es la civilización.

Gonzalo Millán dice que el dolor
se talla y detalla.
Nico me lee la cita en Las Cuartetas
y decidimos que habla
de la diferencia
entre la cicatriz
y la herida abierta.

Alguna vez, tuvimos una FM.
El slogan era:
“la diferencia entre una radio
y TU RADIO”

La diferencia entre un afta
y un tumor silencioso
es que aunque los dos duelen mucho
el primero es una gilada.

La diferencia entre el insomnio antes de dormir
y el de la mitad de la noche
es que uno
es madre
de la mentira
y el otro,
madre de la verdad.

jueves, 6 de julio de 2017

La sensación Maracaná





Cuando atravieso

la plaza
para sacarme de encima
el día de Excel.
(en mi trabajo todavía usamos Excel)


O mientras
vamos
callados
con mi novia
por la playa.


Camino a la facultad
cuando paso
por la lluviosa
puerta
del colegio
sobre la calle Alsina.


Me olvido de todo.


A mis espaldas,
se monta una tribuna
llena de hinchas
que con silencio
de noche patagónica
miran
cómo
me balanceo hacia atrás
y abro el pie
para que
la parte interna
del zapato
devuelva,
con toda la concentración
de la que soy capaz,
esa pelota que
se escapó de
un picado
y,
gracias a Dios,
viene
directo
hacia mí.

Esa es la sensación Maracaná.

lunes, 5 de junio de 2017

Planta permanente.






Los locos

andan llenos de bolsas

porque tienen que ir

siempre

con todas sus pertenencias

encima

ya que nadie

está dispuesto

a guardárselas.



Están solos:

fueron expulsados

de la zona de cordura

de las navidades en familia

de los torneos de tenis

de los despachos de los jueces

de los tiempos compartidos

del reino de la lógica.



No los protegen

ni las leyes de Newton

ni la Constitución Nacional

ni los baños florales

ni las flores de Bach

ni Bach

ni Rachmaninov

ni Empédocles

¡ningún helénico los protege!



Los locos

están preocupados

porque se perdió

lo artesanal:

ya no se empapelan

los libros para regalo.

A lo sumo

te dan bolsas

con un moño

impreso,

como si fuera

un par de medias,

como si fuera

un regalo de tía abuela.



Para contrarrestar

el fenómeno,

desarrollaron

una pyme

que fabrica

pasta base

con todos los puchos

aplastados contra el asfalto

de Avenida de Mayo.

El producto es ideal

para untar

las galletas de arroz.

Sin embargo,

las ventas son bajas:

los oficinistas

prefieren mermeladas

dietéticas.



Los locos

imprimieron un fanzín

para alertar

sobre la cara

de violaditos

que tienen los perros

cuando sus dueños

los visten

con ropa de invierno.



Los locos denunciaron

que a esos animales

les extirparon

lo último de salvaje y libre

que tenían.

Ahora

sólo les queda

un hueso falso de veterinaria.

y con suerte,

un balcón francés

donde les embotellan

los ladridos.



A los locos

nadie

les agradece

que recen

todas las noches

para que

a Buenos Aires

no lleguen

tsunamis

ni

terremotos.



Nadie

les agradece

que recen

todas las noches

para que

a los que esperamos

en el andén

de Constitución

se nos afloje

esta planta

permanente

y sindicalizada

de dolor

que tenemos

tejida

a crochet

acá

en el pecho.

martes, 25 de abril de 2017

Gatillo



Hace un mes terminamos.
Miro fútbol sin volumen,
equivoco las compras,
la lluvia me da frío
y nunca estoy del todo despierto.

Nos vemos para ver cómo estamos.
A cambio de los aritos que devuelvo,
pido mi libro,
pero dice que lo tiene que buscar.
Ojalá no lo encuentre nunca
así tengo
algo
para reprocharle toda la vida.

Creí que me recuperaba
pero perdí la billetera y
su cara
se me apareció
en todas las filas que hice
en todos los aranceles que gatillé.

El policía de la 37
me toma la denuncia.
Viene caliente de algo que le pasó antes.
Mientras arregla el mouse,
a los golpes
contra la mesada,
dice que
en este país
todos quieren ir al cielo
pero
nadie
está dispuesto a morir.